Saber escuchar atentamente para comprender y encontrar soluciones que unan es difícil. Javier Sánchez sabía hacerlo muy bien, con amor, empatía y una dulzura única. Por eso era querido, respetado y escuchado. Junto con su queridísima esposa Esther, otra gran compañera, lo hemos perdido de manera trágica. Estamos todes perdides, desconcertades y sin poder creerlo.
Es el momento de escuchar lo que llevamos dentro, de volver a ver las infinitas imágenes de todos los lugares donde nos hemos cruzado durante los últimos 20 años: en La Vía Campesina, en el IPC, en el CSIPM, en la FAO, en el CFS, en los Foros y con nosotres en Schola Campesina.
Gracias, Javier. Os abrazamos muy fuerte, Esther y Javier.



